Miré sus ojos, pero no era ella.
Me tomó bruscamente por los hombros, decía mi nombre una y otra vez.
Me sentía congelada, no sabía cómo explicarle.
Me miró a los ojos, me desnudó el alma.
Me dio un beso que me lo explicó todo.
De pronto, lo único que pude pronunciar fue nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario